El organigrama dice quién manda. No siempre dice quién decide.
En 1968 Warren Bennis acuñó un término para describirlo: adhocracia. Alvin Toffler lo popularizó en Future Shock (1970) y Henry Mintzberg lo convirtió en una de sus configuraciones organizativas en The Structuring of Organizations (1979). La idea es sencilla: frente a la burocracia, estructuras flexibles y temporales que se forman en torno a un problema concreto y se disuelven al resolverlo.
Medio siglo después, buena parte de la decisión pública funciona así. El texto que vota una cámara se negocia antes en una ponencia. La letra pequeña de una norma se ajusta en una mesa técnica. Una crisis se gestiona en un gabinete que se reúne en horas y decide en días.
Qué implica para quien defiende un interés legítimo:
- El cargo dice poco. Importa quién está en la mesa ese mes.
- La ventana es corta. Se abre cuando el equipo se forma y se cierra cuando concluye.
- La coordinación es horizontal. Pesa quien domina la materia, no solo quien firma.
- Llegar tarde equivale a no llegar. La posición tiene que estar preparada antes.
Por eso nuestro trabajo empieza antes de que el asunto sea público: mapear actores, seguir cada iniciativa y llegar con la documentación técnica a tiempo.
Actuamos siempre con transparencia y dentro del marco legal aplicable.
Hablemos con calma. Las primeras conversaciones son confidenciales. [email protected] · consultoliras.com
Publicado originalmente por Liras Consulting en LinkedIn, donde puede consultarse también el documento «Adhocracia».