IA: Son muy y mucho españoles pero prefieren un “rey” con legitimidad por la Nueva Ley de Sucesión de 1713 (en vigor hasta la Pragmática de 1830) que a un rey (Felipe VI) cuya legitimidad está en la ley castellana centenaria de las Partidas de Alfonso X.
HM: La legitimidad de los reyes carlistas no emana de ninguna ley política. A diferencia de las repúblicas coronadas, las monarquías tradicionalistas se legitiman por medio de elementos prepolíticos:
«Nuestra bandera es anterior y muy superior al duque de Madrid y al conde de Montemolín y Carlos V, que nada pudieron darle ni quitarle, sino que recibieron de ella sus derechos a la cuestión dinástica, ideada y planteada por la revolución en daño de nuestra bandera.
Los tradicionalistas de hoy defendemos la misma bandera que los tradicionalistas de 1833 y 1848, con Carlos V y Carlos VI; la misma bandera que los tradicionalistas de 1822 y 1823 defendieron por Fernando VII, y en 1827 contra Fernando VII, con evidente razón, a pesar de su legitimidad indisputada; la misma bandera que los tradicionalistas de 1808 y 1812 defendieron contra los jansenistas en las Cortes de Cádiz y en los campos de batalla contra los ejércitos de Napoleón». Ramón de Nocedal, citado por Vicente Marrero en El tradicionalismo Español del siglo XIX